  {"id":16653,"date":"2017-12-14T09:47:04","date_gmt":"2017-12-14T14:47:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/?p=16653"},"modified":"2017-12-26T11:02:31","modified_gmt":"2017-12-26T16:02:31","slug":"16653","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/2017\/12\/16653\/","title":{"rendered":"Ser pobre y sufrir un aborto: una condena de c\u00e1rcel en El Salvador"},"content":{"rendered":"<p>Teodora Vasquez estaba embarazada de nueve meses cuando comenz\u00f3 a sufrir un dolor muy intenso. Llam\u00f3 a emergencias, pero se desmay\u00f3. Cuando se despert\u00f3, su beb\u00e9 hab\u00eda nacido muerto. Esta tragedia le cost\u00f3 a Teodora, de El Salvador, una condena de 30 a\u00f1os de c\u00e1rcel en 2008.<\/p>\n<p>El mi\u00e9rcoles, un tribunal de apelaciones mantuvo la condena a Teodora por homicidio agravado, un cargo que se usa para penalizar a las mujeres sospechosas de haber interrumpido su embarazo.<\/p>\n<p>El Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra\u2019ad Al Hussein, se reuni\u00f3 con Teodora y otras mujeres que han pasado por situaciones similares en el centro de rehabilitaci\u00f3n de Ilopango en su visita reciente a El Salvador.<\/p>\n<p>\u00abEl Alto Comisionado qued\u00f3 muy afectado y por eso ha hablado mucho del caso de Teodora, como un ejemplo de una mujer que fue acusada porque es mujer y porque es pobre\u00bb, explica la portavoz de la oficina del Alto Comisionado en Ginebra, Liz Throsell en una entrevista con Noticias ONU.<\/p>\n<p>Para el responsable de Derechos Humanos de la ONU, \u00abEl Salvador tiene una de las leyes sobre abortos m\u00e1s draconianas del mundo\u00bb, ya que proh\u00edbe totalmente a las mujeres acceder a un aborto independientemente de las circunstancias, incluso si est\u00e1 en riesgo su vida o ha sufrido una violaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Art\u00edculo 133 del C\u00f3digo Penal del pa\u00eds estipula penas de prisi\u00f3n de entre dos y ocho a\u00f1os para aquellas mujeres que decidan abortar o para quien practique el aborto. Al menos 41 mujeres m\u00e1s han sido condenadas bajo el c\u00f3digo penal de 1988 por intento de homicidio o homicidio agravado despu\u00e9s de sufrir abortos espont\u00e1neos u otras complicaciones.<\/p>\n<p>\u00abEs importante resaltar que el C\u00f3digo Penal de El Salvador afecta desproporcionadamente a las mujeres pobres, como Teodora. No hemos visto que mujeres de or\u00edgenes m\u00e1s pudientes sean encarceladas en circunstancias similares en El Salvador\u00bb, a\u00f1adi\u00f3 Throsell.<\/p>\n<p>Zeid ha pedido que se ponga una moratoria a la aplicaci\u00f3n de ese art\u00edculo y que se revisen todos los casos de mujeres que han sido detenidas por abortar. \u00abSi se descubre que esos casos no siguieron los est\u00e1ndares internacionales, las mujeres deber\u00edan ser liberadas inmediatamente\u00bb, dijo la portavoz.<\/p>\n<p>La ONU tambi\u00e9n ha pedido a El Salvador que cumpla con sus obligaciones internacionales en cuanto a derechos humanos y termine con la prohibici\u00f3n absoluta de abortar.<\/p>\n<p><strong>Embarazos en ni\u00f1as y adolescentes<\/strong><\/p>\n<p>El Salvador tiene uno de los \u00edndices de embarazos en adolescentes m\u00e1s altos de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Entre el a\u00f1o 2013 y el 2015, uno de cada tres embarazos era de adolescentes, seg\u00fan el informe \u00abEl costo econ\u00f3mico del embarazo en ni\u00f1as y adolescentes\u00bb.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2016, seg\u00fan datos del Instituto de Medicina Legal que recoge ese mismo informe, en El Salvador se registraron 1844 ni\u00f1as y adolescentes que hab\u00edan sido agredidas sexualmente (alrededor de cinco casos diarios). Sin embargo, si una ni\u00f1a o adolescente es violada y trata de terminar su embarazo, podr\u00eda enfrentarse a una pena de prisi\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.un.org\/spanish\/News\/story.asp?NewsID=38586\">Noticias ONU<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Teodora Vasquez estaba embarazada de nueve meses cuando comenz\u00f3 a  [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":245,"featured_media":16659,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-16653","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-gender-equality"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16653","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/245"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16653"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16653\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16659"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16653"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16653"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.un.org\/sustainabledevelopment\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16653"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}