朸鎮敁珗腦瞳厙

Declaraci車n del Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la 32? sesi車n plenaria del d谷cimo per赤odo extraordinario de sesiones de emergencia sobre las medidas ilegales israel赤es en la Jerusal谷n Oriental ocupada y el resto del Territorio Palestino Ocupado

Sede de las Naciones Unidas, Nueva York

15 de enero de 2009

Excelencias,

Nos reunimos hoy en circunstancias sumamente urgentes, que incluso podr赤amos calificar de desesperadas. La crisis en el territorio palestino ocupado, concretamente en la Franja de Gaza, se est芍 prolongando en exceso. Ha muerto demasiada gente, demasiados ni?os y mujeres. Ha habido demasiadas v赤ctimas mortales y heridos graves entre el personal de las Naciones Unidas y demasiados edificios de la Organizaci車n, entre ellos escuelas y hospitales, han sufrido da?os o quedado destruidos. Hace apenas unas horas, mientras el Secretario General se encontraba de visita oficial en Israel, las fuerzas militares de ese pa赤s bombardearon la sede del Organismo de Obras P迆blicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente en Gaza.

Nosotros, aqu赤 en la Sede las Naciones Unidas, hemos permanecido pasivos demasiado tiempo mientras la masacre contin迆a. Hoy estoy respondiendo al creciente n迆mero de Estados Miembros, entre ellos los pertenecientes al Movimiento de los Pa赤ses No Alineados, que han pedido que se reanude el d谷cimo per赤odo extraordinario de sesiones de emergencia de la Asamblea General lo antes posible. Todos los d赤as recibimos mensajes de Gaza y de todo el mundo en los que se pide, incluso se ruega, que las Naciones Unidas pongan fin a la violencia, protejan a los civiles y atiendan las necesidades humanitarias. Nuestro trabajo hoy aqu赤 es urgente.

Durante esta ofensiva han muerto m芍s de 1.000 palestinos, la tercera parte de los cuales eran ni?os. Bajo los escombros yacen a迆n m芍s cad芍veres, fuera del alcance del personal humanitario debido a la intensidad de los bombardeos. Los vivos morir赤an tratando de llegar a los muertos. Si esta ofensiva contra Gaza es realmente una guerra, se est芍 librando contra una poblaci車n indefensa y sin recursos que vive en condiciones penitenciarias.

El hecho de que la poblaci車n de Gaza viva atrapada, que no pueda salir de all赤 ni tenga c車mo huir o d車nde esconderse de los ataques a谷reos, navales y de artiller赤a, es particularmente importante para nosotros en las Naciones Unidas, dada la obligaci車n que tenemos en virtud del Art赤culo 1 de la Carta de defender el derecho internacional.

Israel sigue siendo la Potencia ocupante en el territorio palestino ocupado, incluida la Franja de Gaza, por lo que, en virtud de los Convenios de Ginebra, tiene la obligaci車n de proteger a la poblaci車n que vive bajo su ocupaci車n. Pero en lugar de dar la protecci車n que exige el derecho internacional, la Potencia ocupante est芍 negando a la poblaci車n, integrada en un 80% por refugiados y en m芍s de un 50% por ni?os, la opci車n de buscar refugio y protegerse de la guerra. Los civiles de Gaza se encuentran atrapados en una zona de guerra letal, en un territorio densamente poblado cercado por un muro. No pueden escapar.

Sabemos que Israel ha faltado en varias ocasiones a su deber de proteger a la poblaci車n palestina. No recordar谷 esas ocasiones aqu赤. Pero debemos tener en cuenta que, seg迆n los Convenios de Ginebra, la obligaci車n de la Potencia ocupante de proporcionar a la poblaci車n ocupada seguridad, as赤 como alimentos, agua, educaci車n y libertad de religi車n, entre otras cosas, no es menos importante que su obligaci車n de proteger a sus propios ciudadanos, e incluso podr赤a decirse que lo es m芍s. Cuando una Potencia ocupante no cumple esta obligaci車n, recae en el conjunto de la comunidad internacional, representada aqu赤 en las Naciones Unidas, el deber de proporcionar esa protecci車n.

Los palestinos, como poblaci車n que sufre una ocupaci車n ilegal, tienen derecho a la resistencia, siempre que respeten las limitaciones establecidas por el derecho internacional humanitario. Es ilegal que los palestinos lancen cohetes contra localidades israel赤es. Nadie, ni en Sderot ni en Ashkelon, ni en Rafah ni en Beit Hanoun, deber赤a tener que vivir con ese miedo.

Resulta terriblemente parad車jico que la ofensiva que se est芍 librando en Gaza, lo que Israel llama su "guerra contra el terror", haya causado la muerte, hasta ahora, de 13 israel赤es, diez de ellos soldados de los cuales al menos cuatro murieron por "fuego amigo". Es una terrible paradoja porque durante los cinco meses que dur車 la cesaci車n del fuego el a?o pasado no muri車 ni un solo israel赤.

Hace ya un a?o, varias conocidas organizaciones israel赤es denunciaron que los actos de su propio Gobierno contra la poblaci車n civil de Gaza, que pon赤an en peligro la vida humana, constitu赤an un "crimen de lesa humanidad".

Estas organizaciones israel赤es emitieron la siguiente declaraci車n el 21 de enero de 2008 (hace casi un a?o):
"Nosotras, las organizaciones israel赤es abajo firmantes, deploramos la decisi車n del Gobierno de Israel de cortar el suministro de electricidad y combustible ., y de alimentos, medicinas y otro material humanitario esencial, a la poblaci車n civil de Gaza. Esta acci車n constituye clara e inequ赤vocamente un crimen de lesa humanidad."
Los nombres de estas organizaciones figuran en la Nota III del Anexo 1, que contiene un an芍lisis jur赤dico de la declaraci車n del Primer Ministro Olmert de que Israel se niega a cumplir la resoluci車n 1860 (2009) del Consejo de Seguridad.

Las violaciones del derecho internacional que implica la ofensiva contra Gaza han sido bien documentadas: Castigo colectivo. Uso desproporcionado de la fuerza militar. Ataques contra objetivos civiles, incluidas viviendas, mezquitas, universidades y escuelas.

Les recuerdo, Excelencias, que la semana pasada murieron al menos 43 personas como resultado de un ataque a谷reo israel赤 contra una de nuestras escuelas, una escuela de las Naciones Unidas. Muchas de las v赤ctimas eran ni?os. Y todas ellas pertenec赤an a familias asediadas y atemorizadas que buscaban refugio contra las bombas y los ataques a谷reos. Acudieron a pedir refugio a las Naciones Unidas cuando las bombas destruyeron sus hogares, cuando se les advirti車 de que iba a haber un ataque a谷reo y no ten赤an d車nde ir, cuando se vieron obligadas a tomar la decisi車n m芍s desesperada para cualquier padre, la de c車mo proteger a sus hijos.

Esas familias acudieron a nosotros, las Naciones Unidas, y nosotros no pudimos cumplir nuestra obligaci車n de proporcionarles seguridad.

Pero se ha cometido una violaci車n m芍s, en la que nosotros, las Naciones Unidas, somos directamente c車mplices. El bloqueo de Gaza, que dura ya 19 meses, es la causa directa de la gran crisis humanitaria que estaba sufriendo Gaza incluso antes de que comenzara la actual ofensiva israel赤. Ese bloqueo, impuesto por la Potencia ocupante, constituye una violaci車n del art赤culo 33 del Convenio de Ginebra que proh赤be el castigo colectivo en cualesquiera circunstancias.

Sin embargo, las partes poderosas que forman el Cuarteto lo han respaldado, al menos t芍citamente, lo que coloca a nuestra Organizaci車n en una posici車n de dudosa credibilidad y de incumplimiento de sus obligaciones en virtud de la Carta y del derecho internacional. La Asamblea General, como centro neur芍lgico de todo el sistema de las Naciones Unidas y, desde luego, su 車rgano m芍s representativo, debe permanecer siempre alerta para defender la Carta de la Organizaci車n.

Al parecer, hay quienes presuponen que si el Consejo de Seguridad procede a examinar un asunto o decide responder a la actual crisis en Gaza en el marco del Cuarteto o de otro grupo de Estados Miembros, este 車rgano ha de asumir la obligaci車n de apoyar y seguir a ese grupo de Estados sin excederse de los l赤mites que ellos le impongan. Sin embargo, yo como Presidente, cada uno de ustedes como Estados Miembros y todos nosotros juntos compartimos la responsabilidad tanto individual como colectiva dentro de la Asamblea General de defender la Carta y asegurarnos de que se cumplan las resoluciones de las Naciones Unidas y el derecho internacional.

Al asumir este cargo, me compromet赤 solemnemente a hacer de la democratizaci車n y revitalizaci車n de la Asamblea General la prioridad del sexag谷simo tercer per赤odo de sesiones. No me corresponde recomendar una soluci車n para este conflicto inveterado ni pretender resolverlo, pero s赤 tengo la obligaci車n de recordar a los Estados Miembros sus responsabilidades y obligaciones, que son las nuestras, en virtud de las normas de las Naciones Unidas, y se?alar a su atenci車n los instrumentos, informes y conclusiones pertinentes para ayudar a resolver la controversia bas芍ndonos en el derecho internacional.

Por lo tanto, debemos examinar las consecuencias que acarrear赤a la continuaci車n de la participaci車n de las Naciones Unidas en el Cuarteto y hemos de tener debidamente en cuenta el asesoramiento de nuestros propios 車rganos jur赤dicos, la Corte Internacional de Justicia, el Consejo de Derechos Humanos, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y los Relatores Especiales de las Naciones Unidas.

En 2007, el profesor John Dugard, Relator Especial sobre la situaci車n de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, tom車 nota de los puntos que se?alaba la Corte Internacional de Justicia en su opini車n consultiva sobre una serie de violaciones del derecho internacional cometidas por Israel. Se?al車 que, si bien los Estados Unidos, la Federaci車n de Rusia y la Uni車n Europea, tres de los cuatro miembros del Cuarteto, estaban en su derecho a negarse a aceptar la opini車n consultiva de la Corte, la posici車n de las Naciones Unidas era muy diferente, pues "la Corte Internacional de Justicia es el 車rgano jur赤dico de la Organizaci車n".

El Sr. Dugard dijo tambi谷n lo siguiente: "Adem芍s, la Asamblea General ha dado su aprobaci車n en repetidas ocasiones, por abrumadora mayor赤a, a la opini車n consultiva. Ello significa que 谷sta ha pasado a formar parte de la jurisprudencia de las Naciones Unidas. Por esa raz車n, el representante de las Naciones Unidas en el Cuarteto -el Secretario General o su representante- est芍 obligado jur赤dicamente a guiarse por la opini車n consultiva y a esforzarse de buena fe por hacer todo lo posible para asegurar su cumplimiento. Si el Secretario General (o su representante) no est芍 capacitado pol赤ticamente para hacerlo, tiene dos opciones: retirarse del Cuarteto o explicar a aquellos a los que tiene que rendir cuentas -'nosotros los pueblos de las Naciones Unidas', en palabras de la Carta- por qu谷 no puede hacerlo y c車mo justifica su permanencia en el Cuarteto a la luz de la negativa de 谷ste de regirse por la jurisprudencia de las Naciones Unidas. La primera de esas opciones ser赤a probablemente poco prudente en el momento actual porque privar赤a a las Naciones Unidas de un papel en el proceso de paz. Ello hace esencial la segunda opci車n."

El Profesor Dugard a?adi車 lo que cito a continuaci車n: "Durante 40 a?os, los 車rganos pol赤ticos de las Naciones Unidas, adem芍s de Estados y particulares, han acusado a Israel de violaciones permanentes, sistem芍ticas y masivas de los derechos humanos y del derecho humanitario en el territorio palestino ocupado. En 2004 el 車rgano judicial de las Naciones Unidas, en su opini車n consultiva, afirm車 que las acciones de Israel en el territorio palestino ocupado violaban sin lugar a dudas las normas fundamentales de los derechos humanos y el derecho humanitario y no pod赤an justificarse por motivos de leg赤tima defensa ni de necesidad. Si las Naciones Unidas pretenden defender los derechos humanos no pueden permitirse hacer caso omiso en las deliberaciones del Cuarteto de esa opini車n, que es una declaraci車n autorizada de que Israel est芍 contraviniendo gravemente sus obligaciones internacionales. No tratar de aplicar, o, ni siquiera, de reconocer, una opini車n consultiva que se refiere al derecho internacional humanitario y a las normas de derechos humanos, pone en cuesti車n el propio compromiso de las Naciones Unidas para con esos derechos."

Incluso sin una nueva opini車n consultiva, est芍 claro que el dictamen anterior sigue siendo v芍lido. Israel contin迆a violando el derecho internacional humanitario y las normas de derechos humanos.

Hemos de tomarnos muy en serio lo que John Dugard llam車 "el propio compromiso de las Naciones Unidas" para con los derechos humanos. ?Acaso no deber赤amos replantearnos nuestra funci車n dentro del Cuarteto y reflexionar sobre c車mo las propias Naciones Unidas estamos violando de forma consciente, casi voluntaria, los fundamentos del derecho internacional y nuestra propia Carta? En el 芍mbito internacional, las Naciones Unidas tienen la funci車n particular de definir y defender el marco normativo internacional para garantizar y mantener la paz internacional. Debemos preguntarnos si la participaci車n de las Naciones Unidas en el Cuarteto no constituye un conflicto de intereses. ?Acaso la participaci車n de la Organizaci車n no presta credibilidad a este grupo especial que se ha mostrado dispuesto a negociar arreglos que amenazan con debilitar en forma fundamental esas normas?

Es hora de cambiar esta situaci車n. He convocado la reuni車n de hoy en respuesta a la petici車n presentada por los 118 Estados Miembros que forman el Movimiento de los Pa赤ses No Alineados, y en reconocimiento de la obligaci車n que compete a todo el sistema de las Naciones Unidas, cuyo 車rgano m芍s representativo y democr芍tico es la Asamblea General, de trabajar, conforme a los prop車sitos definidos en el Art赤culo 1 de la Carta, en pro de la paz universal, del principio de igualdad de derechos y de la libre determinaci車n de los pueblos, de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.

Somos plenamente conscientes de que el Consejo de Seguridad aprob車 la resoluci車n 1860 (2009) la semana pasada. Pero la implacable ofensiva contra Gaza contin迆a. Gaza est芍 en llamas. Se ha convertido en un verdadero infierno.

El Consejo pidi車 una cesaci車n del fuego, pero su petici車n queda desvirtuada por la insistencia en que dicha cesaci車n sea a la vez "inmediata" y "duradera". Esto constituye un doble discurso. La obligaci車n de una cesaci車n del fuego inmediata es incondicional y urgente. Nuestro objetivo a mediano plazo de conseguir la paz "duradera" no puede lograrse sin resolver las causas fundamentales del conflicto.

En la resoluci車n se pide que no se pongan trabas a la asistencia humanitaria, pero esa petici車n pierde efectividad al no haberse pedido tambi谷n que la Potencia ocupante ponga fin al cierre de las fronteras de Gaza, un bloqueo que dura ya 19 meses y que cuenta con el respaldo de algunos de los miembros m芍s poderosos del propio Consejo de Seguridad. Todos sab赤amos que un llamamiento de este tipo, sin que se previeran medidas de aplicaci車n o ejecuci車n, se incumplir赤a impunemente.

Cuando el Consejo aprob車 la resoluci車n 1860 (2009), yo declar谷 que la analizar赤amos a fondo y determinar赤amos si era seria y si ten赤a en cuenta las medidas pertinentes para asegurar tanto la inmediata cesaci車n del fuego como el acceso sin trabas al pueblo palestino para atender sus necesidades humanitarias.

No hace falta analizar demasiado para ver que la resoluci車n del Consejo no ha logrado facilitar ni la cesaci車n del fuego ni el libre acceso de la ayuda humanitaria. Evidentemente, nunca se quiso cumplir esos objetivos. Est芍 claro que ello no es culpa de la mayor赤a de los miembros del Consejo, sino que se debe a que algunos dentro del Consejo (y fuera de 谷l) estaban empe?ados en traicionar las obligaciones que les corresponden en virtud de nuestra Carta. En lugar de apoyar una petici車n firme, clara e inequ赤voca de una cesaci車n del fuego inmediata, esas fuerzas lograron bloquearla y permitieron as赤 que prosiguiera la acci車n militar, lo cual parece que era su verdadero objetivo.

Ese resultado, consistente en garantizar que los esfuerzos diplom芍ticos hicieran posible continuar con los ataques militares, concordaba perfectamente con el objetivo nada ambiguo de la Potencia ocupante. El 4 de enero, la Ministra de Relaciones Exteriores de Israel dijo claramente que la intensa actividad diplom芍tica de los d赤as anteriores hab赤a tenido por objeto disminuir la presi車n en favor de una cesaci車n del fuego y ganar tiempo para poder continuar con la operaci車n militar. Los insto a que analicen detenidamente sus palabras: sus actividades diplom芍ticas no iban dirigidas a poner fin r芍pidamente a la matanza, sino, por el contrario, a disminuir la presi車n en favor de la cesaci車n del fuego. Puede que ese sea el objetivo del Gobierno de Israel, pero desde luego no es el m赤o, ni puede ser tampoco el de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad ni la Asamblea General. Nuestro objetivo s車lo puede ser la cesaci車n inmediata del fuego. Debemos intensificar, no mitigar, la presi車n para lograr esa cesaci車n del fuego.

Por ahora, la resoluci車n del Consejo de Seguridad ha sido rechazada por ambas partes, Israel y Hamas. Seg迆n algunas fuentes, el rechazo de Hamas parece basarse principalmente en el hecho de que no se exige el levantamiento del bloqueo que ha causado tanta devastaci車n entre la poblaci車n de Gaza durante 18 meses, desde antes incluso de la actual ofensiva militar. Si bien ese no deber赤a ser motivo para rechazar una cesaci車n inmediata del fuego, numerosos organismos de las Naciones Unidas y otras organizaciones humanitarias han reconocido que el cierre prolongado de las fronteras de Gaza no s車lo est芍 provocando un desastre humanitario sino que constituye una clara violaci車n del derecho internacional, en particular de la obligaci車n que impone el Convenio de Ginebra a las potencias ocupantes de proteger a las poblaciones que viven bajo su ocupaci車n.

El rechazo israel赤 es patente: El Primer Ministro neg車 de forma expl赤cita e inequ赤voca toda legitimidad y autoridad al Consejo de Seguridad al afirmar que el Estado de Israel nunca ha aceptado que ning迆n 車rgano externo determine su derecho a defender la seguridad de sus ciudadanos. Israel es un Estado Miembro de las Naciones Unidas. Como tal, ?acaso no est芍 obligado a aceptar, e incluso a aplicar, las decisiones del Consejo de Seguridad?

Encuentro parad車jico que Israel, un Estado que, m芍s que ning迆n otro, debe su propia existencia a una resoluci車n de la Asamblea General, muestre tanto desprecio por las resoluciones de las Naciones Unidas. La reciente declaraci車n del Primer Ministro Olmert, en la que desautoriza la resoluci車n 1860 (2009) del Consejo de Seguridad, coloca claramente al Estado de Israel en una posici車n de desacato del derecho internacional y de las Naciones Unidas.

La Ministra de Relaciones Exteriores desestim車 por completo la resoluci車n del Consejo y reivindic車 el derecho de Israel a defenderse. Pero si Israel se basa en ese argumento, debe reconocer que, conforme al Art赤culo 51 de la Carta, "las medidas tomadas por los Miembros en ejercicio del derecho de leg赤tima defensa ser芍n comunicadas inmediatamente al Consejo de Seguridad, y no afectar芍n en manera alguna la autoridad y responsabilidad del Consejo conforme a la presente Carta para ejercer en cualquier momento la acci車n que estime necesaria con el fin de mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales". Adem芍s, el derecho de leg赤tima defensa s車lo es v芍lido "hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales".

El Consejo de Seguridad tom車 la medida que consider車 necesaria al aprobar la resoluci車n 1860 (2009); a迆n si hubiera sido v芍lida, cualquier reivindicaci車n del derecho de leg赤tima defensa por parte de Israel deb赤a haberse retirado en ese momento.

Es necesario emprender todos los esfuerzos serios posibles para lograr la cesaci車n inmediata del fuego, y los apoyo todos. Numerosos organismos de las Naciones Unidas, nuestros aliados fundamentales entre las organizaciones humanitarias internacionales, e importantes defensores de los derechos humanos en todo el mundo est芍n pidiendo una cesaci車n del fuego inmediata e incondicional. Los grupos regionales y los Estados Miembros se han sumado al llamamiento en favor de la cesaci車n inmediata del fuego. En todo el mundo, decenas y centenares de miles de personas siguen manifest芍ndose en las calles, incluso aqu赤 en el pa赤s anfitri車n de las Naciones Unidas y en Israel, para exigir la inmediata cesaci車n del fuego. Nosotros en las Naciones Unidas no podemos hacer menos.

El Consejo tal vez no haya podido o no haya querido adoptar las medidas necesarias para imponer una cesaci車n del fuego inmediata, pero, en todo caso, delegar esas gestiones a uno o dos gobiernos o al Cuarteto no lo exime de sus propias responsabilidades derivadas de la Carta de las Naciones Unidas. El Consejo no puede renegar de su responsabilidad colectiva. No puede seguir perdiendo el tiempo mientras Gaza arde en llamas.

La aprobaci車n de la resoluci車n del Consejo de Seguridad tampoco elimina nuestra responsabilidad. Nosotros en la Asamblea General, que representamos a TODOS los pa赤ses y pueblos del mundo, tenemos nuestra propia obligaci車n individual y colectiva, y hemos de cumplir con ella.

Por lo tanto, Excelencias, nos reunimos hoy aqu赤, en esta trig谷simo segunda sesi車n del d谷cimo per赤odo extraordinario de sesiones de emergencia de la Asamblea General, para responder a esta urgent赤sima crisis. Hemos reaccionado muy tarde. Los gobiernos de los Estados Miembros que solicitaron esta sesi車n no quer赤an que 谷sta fuera una mera ocasi車n para pronunciar apasionados discursos sin acompa?arlos de medidas concretas, y tampoco es esa mi intenci車n. Convoqu谷 esta sesi車n a fin de movilizar el poder y el prestigio de la Asamblea General, componente m芍s representativo y democr芍tico de las Naciones Unidas, para responder a dos peticiones urgentes: que se declare una cesaci車n del fuego inmediata e incondicional y que se permita de inmediato el acceso sin trabas de la ayuda humanitaria; las cuestiones de m芍s largo plazo podr赤an examinarse despu谷s.

S谷 que, como yo, reconocen que la situaci車n es urgente y que tenemos el compromiso colectivo de cumplir nuestras obligaciones pendientes para con el pueblo ocupado de Gaza. Necesitamos una diplomacia seria y r芍pida, no falsas promesas.

Para el pueblo de Gaza, la cat芍strofe humana contin迆a. Han pasado 20 d赤as, y sigue muriendo gente. Nuestra obligaci車n es clara. Nosotros, las Naciones Unidas, debemos hacer un llamamiento a que se declare una cesaci車n del fuego inmediata e incondicional y a que se permita de inmediato el acceso sin trabas de la ayuda humanitaria. Nosotros, las Naciones Unidas, debemos unirnos a la gente de todo el mundo que clama, y act迆a, por que se ponga fin a la muerte y la destrucci車n. Debemos sumarnos a los valientes israel赤es que han protestado contra esta guerra y a los residentes de la aterrorizada localidad de Sderot que pidieron "Otra voz" para responder al miedo que infunden los cohetes con la reconciliaci車n en lugar de la guerra.

Debemos ponernos del lado de los centenares de miles de personas que han paralizado trenes, presentado peticiones a sus gobiernos y salido a las calles de todo el mundo para exigir que se ponga fin a la guerra. Esa es nuestra obligaci車n, nuestra responsabilidad, nuestro deber, mientras trabajamos, llorando la muerte de tantas personas, para lograr una cesaci車n del fuego inmediata.

Por supuesto, corresponder芍 a los miembros de la Asamblea General, de forma colectiva, determinar qu谷 resoluci車n debemos aprobar. Pero creo que 谷sta debe reflejar la urgencia del momento y de nuestro compromiso de poner fin a esta matanza. No tenemos tiempo para resoluciones largas y complejas, en las que recordemos cada una de nuestras posiciones anteriores y reexaminemos todos los mandatos que han quedado sin cumplir. Es el momento de dar una respuesta de emergencia.

Espero y conf赤o en que nuestro trabajo de hoy nos permita realmente cumplir nuestra promesa original, que tanto necesitan ahora tanto en Gaza como en Sderot, de poner fin al flagelo de la guerra.

Gracias.

Enlaces rápidos

Documentos importantes

Recursos