21 noviembre 2025

Diecisiete es una cifra considerable.

Seguramente, es se?al de ser un iniciado de las Naciones Unidas poder recordar los nombres y n¨²meros (e incluso los colores asociados) de cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), mientras que la mayor¨ªa de las dem¨¢s personas probablemente s¨®lo puedan nombrar uno o dos.

Tal vez sea comprensible que haya resistencia a a?adir un objetivo m¨¢s, lo que correr¨ªa el riesgo de hacer que la agenda global de desarrollo sostenible sea a¨²n m¨¢s dif¨ªcil de comprender para la gente.

Sin embargo, el mensaje central de la campa?a , al destacar la necesidad de considerar la cultura como un objetivo junto con los dem¨¢s ODS existentes, es: ?podemos permitirnos no considerarla como tal?

La campa?a re¨²ne a redes democr¨¢ticas globales y regionales que representan a personas e instituciones de todos los sectores de las artes, la cultura y el patrimonio. Concentra sus conocimientos y energ¨ªa en promover un enfoque m¨¢s centrado y completo para la integraci¨®n de la cultura en la planificaci¨®n y la acci¨®n pol¨ªtica.

Fundamentalmente, la campa?a considera que el papel de la cultura en el desarrollo es el siguiente:

  1. un objetivo en s¨ª mismo, que ya est¨¢ reconocido en el lugar que ocupan de los derechos culturales en el marco m¨¢s amplio de los derechos humanos, as¨ª como en varias convenciones de la Organizaci¨®n de las Naciones Unidas para la Educaci¨®n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO);
  2. un catalizador del logro de otros objetivos, mediante su promoci¨®n del crecimiento, el bienestar y la cohesi¨®n social; y
  3. como un factor fundamental que determina no s¨®lo la eficacia de las pol¨ªticas sino tambi¨¦n c¨®mo vivimos juntos como sociedades.

Testimonio del papel de la cultura en el desarrollo

Entre los aspectos m¨¢s destacados del trabajo de la campa?a hasta la fecha se incluyen las contribuciones a debates m¨¢s amplios en torno al desarrollo y nuestro an¨¢lisis del lugar que se le concede a la cultura en las implementaciones actuales de la Agenda 2030, como se ve reflejado en las revisiones nacionales y locales voluntarias.

Estos an¨¢lisis ya han arrojado algunas conclusiones importantes. A pesar de la atenci¨®n posiblemente limitada prestada a la cultura en la Agenda 2030, todos los pa¨ªses que han realizado revisiones nacionales voluntarias (RNV) en los ¨²ltimos a?os han establecido una conexi¨®n entre la cultura y el desarrollo.

Lejos de limitarse a los ODS que abordan expl¨ªcitamente la cultura (ODS 4 sobre la promoci¨®n de una cultura de paz y la valoraci¨®n de la diversidad cultural, ODS 8 sobre turismo cultural y ODS 11 sobre la salvaguardia del patrimonio cultural), los gobiernos est¨¢n destacando las conexiones en toda la Agenda 2030. Nuestro an¨¢lisis de 2025 muestra que, en todos los grupos de objetivos identificados, salvo dos, m¨¢s de un tercio de las RNV de 2025 reconocieron el papel de la cultura.

El an¨¢lisis tambi¨¦n recoge la evaluaci¨®n de la campa?a de los diversos papeles que desempe?a la cultura en los marcos de desarrollo y en torno a ellos. Se destacan aspectos que van desde un enfoque en la protecci¨®n y promoci¨®n de la cultura como objetivo de pol¨ªtica p¨²blica hasta la comprensi¨®n de c¨®mo la cultura puede influir en el ¨¦xito de la consecuci¨®n de objetivos en otras ¨¢reas. Adem¨¢s, casi el 40 por ciento de las rese?as no solo citan la cultura como un factor que define a sus pa¨ªses, sino que dos tercios destacan la necesidad de promover el cambio cultural en diferentes ¨¢reas.

El otro elemento, y quiz¨¢s el m¨¢s significativo, de nuestro trabajo ha sido el desarrollo de un borrador de objetivo cultural, con un conjunto de posibles metas. En relaci¨®n con las RNV, esas metas nos han proporcionado una perspectiva para analizar la implementaci¨®n.

En particular, nos permite identificar a los pa¨ªses que adoptan un enfoque particularmente amplio y profundo. En los ¨²ltimos tres a?os, hemos subrayado como ejemplos destacados a Brasil, Chile, Colombia, Croacia, Ecuador, los Estados Federados de Micronesia, Finlandia, Guyana, Lituania, Malta, M¨¦xico, Om¨¢n, Palaos, Pap¨²a Nueva Guinea, Portugal, Qatar, Seychelles, las Islas Salom¨®n, Surinam, Vanuatu y la Uni¨®n Europea. Cabe destacar que esta lista incluye pa¨ªses de casi todos los continentes y con niveles de desarrollo econ¨®mico muy diferentes.

Preguntas dif¨ªciles, respuestas claras

El proyecto de objetivo es, sin embargo, mucho m¨¢s que un simple marco de an¨¢lisis. De hecho, busca responder a una de las preguntas clave que enfrentan quienes defienden que la cultura se considere un objetivo:?es la cultura ?objetivable?? Otras preguntas incluyen si tener un objetivo cultural es deseable, si conlleva riesgos y si es demasiado pronto para hablar de ello.

En respuesta a la primera pregunta, el borrador preliminar de un objetivo cultural, publicado en la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre Pol¨ªticas Culturales y Desarrollo Sostenible de 2022, conocida como MONDIACULT, celebrada en Ciudad de M¨¦xico, se propuso demostrar que la cultura pod¨ªa presentarse en el mismo formato que los ODS existentes, incluyendo metas y medios de implementaci¨®n. El borrador revisado (Versi¨®n 1) se present¨® en (Barcelona, Espa?a, del 29 de septiembre al 1 de octubre de 2025) y nos lleva un paso m¨¢s all¨¢, destacando un conjunto de posibles indicadores que permitir¨ªan el seguimiento del progreso.

Miembros de la campa?a ¡°#culture2030goal¡± en el lanzamiento del Objetivo Cultural revisado en el ?gora C¨ªvica de MONDIACULT 2025. Cr¨¦dito: Claire McGuire, IFLA

El borrador, por supuesto, sigue siendo un borrador, y a¨²n quedan mejoras significativas por realizar, pero el proceso seguido en su preparaci¨®n ya ha permitido que se escuchen voces de todo el mundo, de los espacios art¨ªsticos, culturales y patrimoniales, y m¨¢s all¨¢. Necesitamos seguir escuchando. No obstante, creemos que el objetivo del borrador representa una importante prueba de concepto y evidencia de que es posible hacer de cultura un objetivo.

A continuaci¨®n, se plantea la cuesti¨®n de si un objetivo cultural es deseable. Nuestro apoyo a este objetivo es claro: lo dice el t¨ªtulo de nuestra campa?a. Sin embargo, tambi¨¦n es un objetivo que ha recibido el apoyo de los Estados miembros de la UNESCO que firmaron el , publicado el mes pasado.

Esta conferencia, centrada expl¨ªcitamente en la necesidad de un objetivo, destac¨® tanto la contribuci¨®n que la cultura puede aportar al desarrollo ¡ªsi se moviliza adecuadamente¡ª como su importancia como objetivo en s¨ª misma. De este modo, se hizo eco de un argumento recurrente de la campa?a: que la falta de un objetivo conlleva una movilizaci¨®n insuficiente de recursos y energ¨ªas para el desarrollo, pol¨ªticas menos eficientes y un marco incompleto.

La tercera pregunta est¨¢ vinculada a la segunda, bas¨¢ndose en el argumento de que un objetivo cultural corre el riesgo de incorporar un enfoque pol¨ªtico indeseable. Ir¨®nicamente, los temores en este caso se dirigen tanto a los actores socialmente m¨¢s liberales como a los m¨¢s nativistas o conservadores.

Es evidente que, como campa?a, coincidimos en que la inversi¨®n p¨²blica en cultura se traduce en una rentabilidad considerablemente mayor, pero, lo que es m¨¢s importante, nuestra concepci¨®n de un objetivo incluye, pero tambi¨¦n va m¨¢s all¨¢, de las pol¨ªticas culturales definidas tradicionalmente. Es dif¨ªcil argumentar que la cultura no influya en el ¨¦xito en otras ¨¢reas, tanto como fuente de innovaci¨®n y bienestar, como factor fundamental que configura c¨®mo las personas perciben y se involucran con el cambio. Estos son factores que trascienden la pol¨ªtica.

Finalmente, hay voces que argumentan que es prematuro hablar de un objetivo cultural. Con el a?o 2030 acerc¨¢ndose r¨¢pidamente, necesitamos centrar nuestras energ¨ªas en el ¨¦xito de la agenda actual. Sin embargo, es precisamente por eso que tambi¨¦n vemos la necesidad de hablar de la cultura como un objetivo: para fomentar su integraci¨®n en los marcos para la implementaci¨®n del desarrollo sostenible hoy. De hecho, nuestro objetivo cultural tambi¨¦n pretende proporcionar un marco que los gobiernos interesados, a nivel local, nacional y regional, puedan utilizar para estructurar su movilizaci¨®n cultural.

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En este art¨ªculo se ha argumentado que la funci¨®n de la cultura en el desarrollo sostenible y la necesidad de un objetivo espec¨ªfico son s¨®lidas. Sin embargo, este debate no puede limitarse al propio sector cultural. Como parte de la preparaci¨®n de la ¨²ltima versi¨®n de nuestro borrador del objetivo, hemos incluido expl¨ªcitamente las aportaciones de un mayor n¨²mero de grupos de inter¨¦s, incluidas comunidades ind¨ªgenas espec¨ªficas. El objetivo establece como una de sus metas la necesidad de integrar la cultura en la formulaci¨®n de pol¨ªticas m¨¢s amplias.

Sin embargo, somos conscientes de que quienes defienden un objetivo cultural deben ir m¨¢s all¨¢ para garantizar el consenso sobre su viabilidad, conveniencia, apol¨ªtica y oportunidad. De hecho, creemos que un objetivo cultural, lejos de diluir la inversi¨®n y la atenci¨®n en otros objetivos, los har¨¢ m¨¢s alcanzables. El debate sobre la definici¨®n de un objetivo que beneficie no solo a la cultura, sino a todas las ¨¢reas del desarrollo, es necesario y bienvenido. Esperamos colaborar con cualquier persona interesada en profundizar en este debate.

 

Este art¨ªculo se ha publicado con la ayuda de traducci¨®n autom¨¢tica; se han hecho esfuerzos razonables para garantizar su precisi¨®n. Las Naciones Unidas no se responsabilizan de las traducciones incorrectas o inexactas ni de otros problemas que puedan derivarse de la traducci¨®n autom¨¢tica. Si surgen preguntas relacionadas con la exactitud de la informaci¨®n contenida en esta traducci¨®n, consulte la versi¨®n original del art¨ªculo en ingl¨¦s.

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