Donde empieza la dignidad: un retrete, una historia
Recorre estas imágenes y descubre por qué un retrete puede ser la diferencia entre una vida vulnerable y una vida más justa y segura.
“Las letrinas deben estar cerca de la vivienda, para que no haya miedo ni dudas al usarlas, especialmente durante la menstruación”
Eti, una adolescente de 16 a?os de un pueblo rural de Bangladesh, creció usando una letrina insegura, lejana y en malas condiciones, lo que le generaba miedo, especialmente después de comenzar a menstruar, y provocaba que ella y su hermano enfermaran con frecuencia, faltando a la escuela. La mejora reciente de su letrina —más segura, cercana y adecuada— transformó su vida: ahora puede estudiar con regularidad, sentirse protegida y vivir con más dignidad. Para Eti, un simple ba?o seguro significó recuperar salud, tranquilidad y oportunidades.
“Estoy contento de hacer este trabajo”
Job Ambeyi, de 27 a?os, trabajador de saneamiento de la empresa Sanergy, recoge desechos y limpia los ba?os Fresh Life en Mukuru kwa Ruben, un asentamiento informal en las afueras de Nairobi. Dice que este tipo de trabajo puede ser un desafío, pero aun así se siente positivo al respecto porque "me da un ingreso estable y, al mismo tiempo, sé que mi comunidad se beneficia de mis servicios", enfatiza.
La red de alcantarillado de Nairobi se dise?ó originalmente para unas 800.000 personas; la población de la ciudad supera ahora los 4 millones. Alrededor del 80% de los hogares de la ciudad no tiene acceso a las tuberías de alcantarillado.
Dina y el poder de la letrina
Este es el ba?o, o más bien letrina, de Dina Pérez, una peque?a de 9 a?os que vive en Sololá, Guatemala. Su ba?o está fuera de la casa. En Guatemala casi el 60% de los hogares usan letrinas y solo el 7% de las personas tiene acceso a sistemas de saneamiento. Las letrinas son sistemas más simples que los ba?os convencionales, suelen ser más simples y compartidas, y en su mayoría no están conectadas a un sistema de alcantarillado, sino que los desperdicios se acumulan en un hoyo en el suelo.
"No se trata solo de un negocio. Se trata de combatir la defecación al aire libre y mantener el entorno limpio"
Hace una década Ibrahim (primero de la izquierda) empezó su negocio construyendo un modesto ba?o público de 20 compartimentos que daban servicio a 200-300 personas al día. Poco a poco ha ido adoptando mejores tecnologías de saneamiento y amplió su negocio. Ahora también vende retretes portátiles en las casas para eliminar la defecación al aire libre.
“Algunas veces ya no quiero ni siquiera ir más a la escuela”
Otro cubo pesado, otra lucha diaria. Kyang Sau, de 16 a?os, transporta agua hasta los ba?os compartidos del campamento de desplazados en donde vive con seis miembros de su familia. La vida en el campamento es una lucha constante por la dignidad y la privacidad. Ir a las zonas de los ba?os, especialmente de noche, es una fuente de miedo para ella. Las instalaciones no están segregadas y a menudo son insalubres, ofreciendo poca sensación de seguridad o dignidad. UNICEF ofrece material de higiene femenino para aliviar y dar dignidad a la joven. Para ella disponer de una compresa es un regalo.
“A pesar de todo, aquí estamos todos juntos, sanos y salvos”
Anastasia, ?gor y Elijah abandonaron su hogar para mantenerse a salvo de la guerra. Se trasladaron a una casa de unos familiares, pero no disponen de agua caliente y no hay lugar donde lavarse. "Por eso tenemos una palangana grande en la que ba?amos a los ni?os y nos ba?amos nosotros. No hay ba?o; hay una letrina afuera", explica Anastasia sobre su nueva vida.
"Estoy feliz. Ya no tengo miedo y cada día me siento más animado"
El peque?o Chafanno nació con una discapacidad física y creció sin un ba?o en casa. “Tenía que ir a la casa de un vecino o familiar, a unos 50 metros de nuestro hogar, incluso en plena oscuridad”, recuerda su padre, Sukri.
Como él, muchos ni?os con discapacidad en Indonesia viven sin instalaciones básicas: los ba?os accesibles son escasos y el agua limpia, un privilegio.
Hoy, gracias al apoyo de UNICEF, Chafanno por fin tiene su propio retrete en casa.