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Pueblos ԻíԲ

trabaja para hacer realidad la recuperación, retirando escombros, restableciendo medios de vida o reparando carreteras y clínicas. Acciones que constituyen los primeros pasos hacia un futuro más seguro y estable. En Colombia, el PNUD promueve la gestión del medio ambiente y de los recursos naturales de comunidades ԻíԲ. Un impulso a una gobernanza ambiental abierta y transparente que fortalece sus medios de vida y promueve el cuidado del entorno.


 

vive entre los caminos de tierra que conectan Filadelfia con Campo Loro. En su comunidad indígena Ayoreo el idioma es más que una forma de comunicación; es identidad, cultura, historia y supervivencia.

En un formato pionero, más de 20 comunidades ԻíԲ del norte chileno se congregaron para tratar el  entre explotación del litio y sus derechos.

Los pueblos ԻíԲ paraguayos transmiten técnicas ancestrales tejiendo ponchos a mano. Un tipo paradigmático es el , que durante la Guerra de la Triple Alianza en la década de 1860 fue un símbolo de resiliencia y luego se mantuvo en la vida cotidiana y ceremonial. Reconocido por UNESCO en 2023 como patrimonio inmaterial, esta prenda enfrenta desafíos por el alto costo del hilo y la escasez de tejedoras.

en Ucayali, en el centro-este de Perú, atiende a unas 60.000 personas de cinco etnias ԻíԲ, lo que lo convierte en el primer hospital intercultural del país. Con asistencia técnica de la OPS/OMS, su modelo incorpora diálogos culturales, parto vertical, medicina ancestral e información en lenguas originarias.

En las tierras altas guatemaltecas, mujeres ԻíԲ participan en el  de la OIM. Un círculo donde, en sus idiomas, construyen confianza, se apoyan, recuperan sus voces, fortalecen la autoestima, preservan la cultura y generan cambios.

En un programa que tiene a los y a sus conocimientos como protagonistas, la FAO y la comunidad xukurú trabajan restaurando los bosques de Ororubá, en el noreste de Brasil.

En las montañas de Baja Verapaz, mujeres ԻíԲ guatemaltecas fortalecen su voz y confianza mediante los Clubes del Bienestar de la OIM. En lenguas mayas como el Achí y el Kaqchikel, esta iniciativa promueve autoestima, autocuidado y resiliencia, impulsando comunidades más unidas y reduciendo la migración irregular. “Necesitamos valorarnos”, reconoce una de las participantes.

El UNFPA analiza cómo la etnicidad, el género, la edad, la discapacidad y la ubicación geográfica interactúan para generar múltiples formas de desigualdad en la población indígena ecuatoriana.

Para muchos pueblos ԻíԲ en Panamá, no se mide en dinero, bienes materiales o servicios urbanos. Se mide en conexión con la tierra, en comunidad, en identidad, Una mujer ngäbe lo resume con claridad: “Si una persona tiene tierra, alimentos, familia y mantiene sus tradiciones, no se considera pobre”. 

El agotamiento de los recursos naturales de , al suroeste de México, puede sumir a muchas personas en una situación de pobreza grave. Para evitarlo, se necesitan encontrar modos de vida alternativos. Para ello,  respalda la cosecha y comercialización sostenible de un producto forestal muy valioso: la resina de pino.


 

Rescatar la cultura es una oportunidad que brinda el y un reto para los pueblos ԻíԲ del país. El compromiso de estas comunidades con la memoria y la identidad se refleja en la transmisión de saberes ancestrales, como es el caso de los pueblos ԻíԲ colombianos de Putumayo.

La OPS/OMS ha coordinado el  ancestrales sobre salud y ciencia moderna en la comunidad indígena Ava Guaraní de Paraguay. Un ejercicio que ayuda a identificar puntos comunes entre los conocimientos ԻíԲ y los occidentales.


 

El río Orinoco es el hogar de una de las poblaciones ԻíԲ más antiguas y numerosas de Venezuela. El Programa Mundial de Alimentos () tiene allí uno de sus más amplios y desafiantes programas en el país. Una ingeniería logística que centra en  sus puntos de distribución, representando la forma más fiable de identificar a las familias que necesitan apoyo.

La baya de asaí es un que fortalece el sistema inmunitario, protege la integridad celular y alivia la inflamación. Y para los ԻíԲ de Porvenir en Bolivia, y con el apoyo de la FAO, el valor de este fruto va más allá de sus beneficios nutricionales. Es un recurso natural que sustenta su porvenir y su entorno. Además ahora, gracias al aprovechamiento de esta baya, la comunidad ya no para obtener las fibras, protegiendo así a la especie y sus ingresos