New York
Naciones Unidas
Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas con motivo del D¨ªa Internacional de la Eliminaci¨®n de la Violencia contra la Mujer
Declaraciones | Ant¨®nio Guterres, Secretario General
Declaraciones | Ant¨®nio Guterres, Secretario General
Las Naciones Unidas est¨¢n comprometidas con poner fin a todas las formas de violencia contra las mujeres y las ni?as.
Estos abusos se encuentran entre las violaciones de los derechos humanos m¨¢s atroces, persistentes y generalizadas, y afectan a una de cada tres mujeres en todo el mundo.
Esto significa que puede ser alguien a tu alrededor. Una familiar, una compa?era de trabajo, una amiga. O incluso t¨² misma.
La violencia sexual contra las mujeres y las ni?as tiene sus ra¨ªces en siglos de dominaci¨®n masculina.
No olvidemos que las desigualdades de g¨¦nero que alimentan la cultura de la violaci¨®n son esencialmente una cuesti¨®n de desequilibrios de poder.
El estigma, las ideas err¨®neas, la falta de denuncia y la aplicaci¨®n deficiente de las leyes no hacen sino perpetuar la impunidad.
Y la violaci¨®n sigue siendo utilizada como un arma de guerra atroz.
Todo eso debe cambiar¡ Ahora.
Hago un llamado a los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y las personas de todo el mundo para que adopten una postura firme contra la violencia sexual y la misoginia.
Debemos mostrar una mayor solidaridad con las supervivientes, activistas y personas defensoras de los derechos de las mujeres.
Tambi¨¦n debemos promover los derechos de las mujeres y la igualdad de oportunidades.
Juntos, podemos -y debemos- poner fin a las violaciones y a las agresiones sexuales de todo tipo.
Estos abusos se encuentran entre las violaciones de los derechos humanos m¨¢s atroces, persistentes y generalizadas, y afectan a una de cada tres mujeres en todo el mundo.
Esto significa que puede ser alguien a tu alrededor. Una familiar, una compa?era de trabajo, una amiga. O incluso t¨² misma.
La violencia sexual contra las mujeres y las ni?as tiene sus ra¨ªces en siglos de dominaci¨®n masculina.
No olvidemos que las desigualdades de g¨¦nero que alimentan la cultura de la violaci¨®n son esencialmente una cuesti¨®n de desequilibrios de poder.
El estigma, las ideas err¨®neas, la falta de denuncia y la aplicaci¨®n deficiente de las leyes no hacen sino perpetuar la impunidad.
Y la violaci¨®n sigue siendo utilizada como un arma de guerra atroz.
Todo eso debe cambiar¡ Ahora.
Hago un llamado a los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y las personas de todo el mundo para que adopten una postura firme contra la violencia sexual y la misoginia.
Debemos mostrar una mayor solidaridad con las supervivientes, activistas y personas defensoras de los derechos de las mujeres.
Tambi¨¦n debemos promover los derechos de las mujeres y la igualdad de oportunidades.
Juntos, podemos -y debemos- poner fin a las violaciones y a las agresiones sexuales de todo tipo.