New York
Naciones Unidas
Mensaje del Secretario General con motivo del D¨ªa Internacional de la Igualdad Salarial
Declaraciones | Ant¨®nio Guterres, Secretario General
Declaraciones | Ant¨®nio Guterres, Secretario General
La COVID-19 ha puesto de manifiesto una flagrante injusticia: la falta de compensaci¨®n por el trabajo, que en gran medida realizan las mujeres, de crianza de los hijos y cuidado de las personas que no pueden valerse por s¨ª mismas.
Al trasladar el trabajo de cuidados de la econom¨ªa formal al hogar, la pandemia ha agravado la brecha salarial de g¨¦nero. Muchas mujeres se esfuerzan por mantener un trabajo remunerado mientras cr¨ªan a sus hijos, se ocupan de la ense?anza en l¨ªnea y cuidan de familiares enfermos o vulnerables sin recibir una compensaci¨®n material. La inversi¨®n en la econom¨ªa del cuidado ayuda a reducir la brecha salarial al crear nuevos puestos de trabajo sostenibles y liberar a las mujeres para que puedan formar parte de la fuerza de trabajo remunerada.
Al mismo tiempo, la mayor¨ªa de los trabajadores de la salud de primera l¨ªnea que luchan contra el virus son mujeres. Ellas a menudo ganas menos que los hombres, carecen de poder de decisi¨®n y est¨¢n m¨¢s expuestas a la violencia y el acoso.
Mi conversaci¨®n con Scholastica Dery, una de las mujeres que trabaja como sanitaria en Ghana, me ayud¨® a recordar el doble papel que realizan las mujeres. ¡°Nosotras somos la mayor¨ªa de los trabajadores de primera l¨ªnea¡±, dijo. ¡°Compaginar esto con nuestras labores dom¨¦sticas no es f¨¢cil, pero estamos decididas a hacerlo¡±.
A pesar de las leyes de igualdad salarial, las mujeres ganan en promedio ¨²nicamente 80 centavos por cada d¨®lar que ganan los hombres por un trabajo de igual valor. Esta cifra es a¨²n menor en el caso de las mujeres de color y las que tienen hijos.
La lucha contra la pandemia de COVID-19 ofrece a las nuevas generaciones la posibilidad de establecer un nuevo contrato social que defienda los derechos humanos de las mujeres, incluido el derecho a la igualdad salarial. Esta es una cuesti¨®n de justicia y una responsabilidad para todos nosotros.
En el D¨ªa Internacional de la Igualdad Salarial, compromet¨¢monos a poner fin a la discriminaci¨®n y los nocivos estereotipos de g¨¦nero que contribuyen a la brecha salarial entre hombres y mujeres.
Al trasladar el trabajo de cuidados de la econom¨ªa formal al hogar, la pandemia ha agravado la brecha salarial de g¨¦nero. Muchas mujeres se esfuerzan por mantener un trabajo remunerado mientras cr¨ªan a sus hijos, se ocupan de la ense?anza en l¨ªnea y cuidan de familiares enfermos o vulnerables sin recibir una compensaci¨®n material. La inversi¨®n en la econom¨ªa del cuidado ayuda a reducir la brecha salarial al crear nuevos puestos de trabajo sostenibles y liberar a las mujeres para que puedan formar parte de la fuerza de trabajo remunerada.
Al mismo tiempo, la mayor¨ªa de los trabajadores de la salud de primera l¨ªnea que luchan contra el virus son mujeres. Ellas a menudo ganas menos que los hombres, carecen de poder de decisi¨®n y est¨¢n m¨¢s expuestas a la violencia y el acoso.
Mi conversaci¨®n con Scholastica Dery, una de las mujeres que trabaja como sanitaria en Ghana, me ayud¨® a recordar el doble papel que realizan las mujeres. ¡°Nosotras somos la mayor¨ªa de los trabajadores de primera l¨ªnea¡±, dijo. ¡°Compaginar esto con nuestras labores dom¨¦sticas no es f¨¢cil, pero estamos decididas a hacerlo¡±.
A pesar de las leyes de igualdad salarial, las mujeres ganan en promedio ¨²nicamente 80 centavos por cada d¨®lar que ganan los hombres por un trabajo de igual valor. Esta cifra es a¨²n menor en el caso de las mujeres de color y las que tienen hijos.
La lucha contra la pandemia de COVID-19 ofrece a las nuevas generaciones la posibilidad de establecer un nuevo contrato social que defienda los derechos humanos de las mujeres, incluido el derecho a la igualdad salarial. Esta es una cuesti¨®n de justicia y una responsabilidad para todos nosotros.
En el D¨ªa Internacional de la Igualdad Salarial, compromet¨¢monos a poner fin a la discriminaci¨®n y los nocivos estereotipos de g¨¦nero que contribuyen a la brecha salarial entre hombres y mujeres.