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New York
Naciones Unidas

Mensaje del Secretario General con motivo del D¨ªa Internacional para la Erradicaci¨®n de la Pobreza


Declaraciones | Ant¨®nio Guterres, Secretario General


La pobreza es una responsabilidad moral de nuestro tiempo.

Por primera vez en dos d¨¦cadas, la pobreza extrema est¨¢ aumentando.

El a?o pasado, alrededor de 120 millones de personas cayeron en la pobreza cuando la pandemia de COVID-19 caus¨® estragos en las econom¨ªas y las sociedades.

La asimetr¨ªa en la recuperaci¨®n est¨¢ profundizando a¨²n m¨¢s las desigualdades entre el Norte y el Sur. La solidaridad brilla por su ausencia, justo cuando m¨¢s la necesitamos.

Por ejemplo, la desigualdad en el acceso a las vacunas est¨¢ permitiendo que las variantes del virus se desarrollen y se propaguen de manera descontrolada, condenando al mundo a millones de muertes m¨¢s y prolongando una desaceleraci¨®n econ¨®mica que podr¨ªa costar billones de d¨®lares. Debemos poner fin a este ultraje, hacer frente al endeudamiento excesivo y garantizar la inversi¨®n para la recuperaci¨®n en los pa¨ªses que m¨¢s lo necesitan.

En este D¨ªa Internacional para la Erradicaci¨®n de la Pobreza, nos comprometemos a ¡°construir un futuro mejor¡±, lo cual exige un enfoque triple para la recuperaci¨®n global:

En primer lugar, la recuperaci¨®n debe ser transformadora, porque no podemos volver a las desventajas y desigualdades estructurales y end¨¦micas que perpetuaban la pobreza incluso antes de la pandemia. Necesitamos una voluntad pol¨ªtica y unas alianzas m¨¢s s¨®lidas para instaurar una protecci¨®n social universal de aqu¨ª a 2030 e invertir en la reconversi¨®n laboral a favor de la pujante econom¨ªa verde. Y debemos invertir en puestos de trabajo de calidad en la econom¨ªa del cuidado, lo que favorecer¨¢ una mayor igualdad y garantizar¨¢ que todas las personas reciban la atenci¨®n digna que merecen.

En segundo lugar, la recuperaci¨®n debe ser inclusiva, porque una recuperaci¨®n desigual deja atr¨¢s a gran parte de la humanidad, aumenta la vulnerabilidad de grupos ya marginados y aleja a¨²n m¨¢s la posibilidad de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El n¨²mero de mujeres en situaci¨®n de pobreza extrema supera con creces al de hombres. Incluso antes de la pandemia, los 22 hombres m¨¢s ricos del mundo acumulaban m¨¢s riqueza que todas las mujeres de ?frica, y esa diferencia no ha hecho sino aumentar. No podemos recuperarnos utilizando solo la mitad de nuestro potencial. Las inversiones econ¨®micas deben dirigirse a las mujeres empresarias, favorecer una mayor formalizaci¨®n del sector informal, centrarse en la educaci¨®n, la protecci¨®n social, el cuidado universal de los ni?os y las ni?as, la atenci¨®n sanitaria y el trabajo decente, as¨ª como subsanar la brecha digital, teniendo en cuenta su profunda dimensi¨®n de g¨¦nero.

En tercer lugar, la recuperaci¨®n debe ser sostenible, porque tenemos que construir un mundo resiliente, sin carbono y con cero emisiones netas.

En este contexto, debemos escuchar mucho m¨¢s las opiniones y orientaciones de las personas que viven en la pobreza, combatir las indignidades y derribar las barreras a la inclusi¨®n en todas las sociedades.

En este d¨ªa y todos los d¨ªas, unamos nuestras fuerzas para acabar con la pobreza y crear un mundo de justicia, dignidad y oportunidades para todas las personas.